Hablemos de compartir.

Hablamos de Compartir cuando ofrecemos un lugar, espacio o situación en común a otros. Hablamos de compartir cuando lo compartido se hace de forma igualitaria y sin necesidad de buscar una compensación material.

El ser humano desde el principio de los tiempos es tal y como es debido a muchos factores, pero las Experiencias Compartidas juegan un gran papel: compartimos conversaciones, compartimos conocimiento, compartimos coche… También hablamos de compartir cuando dividimos y distribuimos recursos, así como el organismo distribuye el oxígeno por todos sus componentes, las flores también distribuyen sus semillas.

Se comparte cuando una persona o un grupo de personas liberan un programa informático denominado Software Libre y permiten que todo el mundo pueda mejorarlo y enriquecerlo con nuevas funcionalidades. Se comparte también cuando las comunidades humanas comparten sus recursos para garantizar la supervivencia.

Se comparte cuando existe un mercado justo, en el que todos sus elementos acuerdan un precio justo y nadie trata de destacar o apropiarse de los vienes de otra persona.

Si no me equivoco el ejemplo más conocido es el de Wikipedia, que hace proselitos porque funciona bien. No será perfecta, pero el método de peer review y de definición colectiva de las reglas a las cuales las contribuciones son sujetas explica en parte su éxito. Además de la posibilidad de documentarse por internet prácticamente sobre todo, Wikipedia y el movimiento del software libre ofrecen también algo mucho más imperceptible: un modo de socializar y estar juntos que invita a la compartición.
Raj Patel, Il valore delle cose e le illusioni del capitalismo, pp. 158-159.

Y efectivamente, este artículo que hoy escribo está inspirado en un artículo que encontré en Wikipedia que habla sobre las diferentes formas de compartir, y que hoy a mi manera, comparto con ustedes. Muchos de los conflictos sociales y morales han podido ser resueltos gracias a la compartición de ideas y formas de ver las cosas. Así que si te ha gustado este pequeño artículo y quieres que llegue a más gente, ¡Compártelo!

Familia como concepto universal.

Quédate con esto, una familia es un grupo de seres que conviven juntos. Cualquier tipo de grupo de personas que conviven y comparten experiencias pueden considerarse una Familia.

Este tipo de uniones son esenciales y vitales para formar una sociedad o cualquier tipo de sistema o grupo de trabajo. Vínculos de afinidad que se unen para crear una red de relaciones.

Considera familia a todo a quel que se asocia contigo para que juntos encontréis el alimento de la vida. Todo aquel que desee compartir contigo sin límite de sexo, raza, religión o condición alguna, y a todo aquel que no le importe que tu Niño Interior salga de casa y juegue con todos.

Considera parte de tu familia a todo aquel que no te aleje de la realidad como no se debiera alejar a un niño, ni te imponga su verdad a golpes de razón como no se le debería imponer a un adulto. Todo aquel que quiera participar en tu educación y te permita participar en la suya, forma parte de tu familia.

Como podéis observar, no estamos hablando exclusivamente de una familia tradicional. No te limites a la familia en la que fuiste a nacer. Considera familia a tus amigos, compañeros de trabajo, jefes, socios, animales o cualquier lazo de relación que te permita alcanzar una mayor comprensión, unión y evolución, ya que estos serán tu verdadera familia. Una familia a la cual tienes plena libertad de acceder e irte como el resto de miembros sin ningún tipo de retención o imposición.

Obtén soporte en tu familia universal para obtener riqueza y conocimientos y de esta forma harás tú lo mismo. De hecho, todos formamos parte de una gran familia universal en la cual de una forma u otra realizamos un papel muy importante para la consecución de objetivos colectivos.

El Baile de los Sentidos

Esa danza que tod@s hemos protagonizado alguna vez al escuchar una melodía, mirar a los ojos de la persona amada, sentir la caricia del viento en tu piel, degustar ese bocado de tarta de chocolate que te recuerda el helado que te comiste de pequeña, cuando todavía se te permitía tener churretes e incluso te hacían fotos;  esas que expresan el inmenso placer de libertad de la felicidad, al ser capaz de sentir la esencia del momento como algo único e irrepetible, porque cuando eres pequeño el pasado no existe puesto que empiezas a tener recuerdos a partir de los cuatro años y… el futuro ¿Qué es eso? Preferimos continuar maravillándonos con todo lo que el mundo pone ante nosotros viviendo, sintiendo, descubriendo o redescubriendo y experimentando con todo aquello que nos rodea y que nos sucede, así como por “casualidad.”

¡Ay! bendita “casualidad” que nos hace vivir justo aquello que necesitamos para aprender a caminar, a bailar, a danzar con la vida. Esa vida que decidimos vivir para reaprender aquello que nuestra alma ya conoce desde hace mucho tiempo atrás. Realmente quienes tenemos el privilegio habitar este universo llamado Tierra somos alumnos, pues todo aquello que nos sucede en el trascurso de este viaje tiene una única finalidad: APRENDER A AMAR.

Llegados a este punto, muchos reflexionamos y decimos: “yo amo a mi familia, a mi pareja a mi mascota…” pero… ¿me amo a mí? Es aquí cuando realmente todos nuestros sentidos entran en juego. En el silencio de nuestro lugar favorito mientras leemos algún libro que nos hace reflexionar, y ver cosas de nosotros mismos que no nos gustan o escuchamos nuestra voz interior diciéndonos: “te equivocaste al juzgar a tu hermano” no conoces toda su historia, por lo tanto, no puedes intentar hacer su camino sin ponerte sus zapatos. Por no hablar de esa canción que nos evoca recuerdos de nuestro primer amor, el mismo que nos rompió el corazón y al cual acusamos como mínimo de “no querernos.”

Ahora, pasado el tiempo, la vida te puso experiencias para que aprendas que amar es dar sin esperar, que las expectativas son las encargadas de crear ilusiones, que al no cumplirse te hacen sentir decepcionado/a,  que la única que dejaste de quererte fuiste tú mism@ quien  se ocupó de dar a los demás lo que olvidó para sí. Ah claro, que esperábamos que los demás fuesen adivinos y nos dieran lo que en un afán de generosidad dábamos, sin guardar nada ni una pizca para tu cuerpo, ese que te sostiene para tu alma, quien te da la fuerza para cada latido que produce tu corazón, para tu mente quien te ayuda a pensar y elegir la opción correcta. ¿Y aún te atreves a decir que dejaron de quererte? Hazme un favor, mejor dicho háztelo a ti mism@ ponte delante del espejo mírate y empieza a amarte como amas a los demás, comienza a comprenderte como lo haces con ese amigo/a, date la oportunidad de equivocarte, después de todo, no olvides que somos humanos y la mayoría seguimos aprendiendo por ensayo- error, hasta que no experimentas no vives. Por lo tanto, se valiente para experimentar, maduro para asumir errores y amate lo suficiente como para darte otra oportunidad. Sólo así serás dueño de tu vida y co-cread@r de tus sueños, son ellos quienes guiaron tus pasos hacia donde hoy te encuentras, ellos creyeron en ti ¿lo harás tú?