Reconocer la felicidad.

La felicidad es una emoción que se produce en una persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Básicamente es una sensación de plenitud, bienestar y satisfacción.

No podemos olvidar que la felicidad es subjetiva, esto quiere decir que un hecho, puede provocar reacciones totalmente diferentes en una persona u otra, así que para unos una determinada acción puede ser motivo de felicidad, y para otros no. Pero no podemos cometer el error de encasillar la felicidad en algo positivo o negativo, porque la felicidad, no tiene que ver con la tristeza o alegría. Más bien, estamos hablando de un estado de plenitud y satisfacción independientemente de un estado de ánimo.

Aristóteles decía que todos queremos obtener la felicidad, pero cuando tratamos de ponernos de acuerdo en como conseguirlo, empiezan las discrepancias. otros hablan de que cuando una persona se siente autorrealizada, es feliz.

puedes ser feliz siendo autosuficiente, valiéndote por tí mismo y no dependiendo de nadie. O para tí, la felicidad puede estár en el placer y la negación del sufrimiento.

Pero todo puede ser mucho más fácil, pregúntate. ¿Eres feliz siendo humano? ¿Qué te mueve a ser feliz?

Estamos demasiado empeñados en buscar este estado en situaciones o actos que nos hagan sentir bien, nos hagan sentir plenos, conseguir nuestro fin más elevado. Buscamos la felicidad en el placer, en el honor, en la riqueza, en la caridad… Pero no nos hemos dado cuenta de una cosa: La felicidad ya está en nosotros. La única forma de acceder a la verdadera felicidad es aceptar nuestro ser interior y permitirnos ser. En el momento en el que nos miremos al espejo, y en lugar de ver un rostro, nos veamos a nosotros mismos, sin máscaras, pieles o corazas, como realmente somos, en ese momento, estamos siendo felices. Porque la felicidad consiste simplemente en darnos cuenta de una vez, que somos lo que somos, y eso es lo más grande a lo que un ser puede aspirar.