El Baile de los Sentidos

Esa danza que tod@s hemos protagonizado alguna vez al escuchar una melodía, mirar a los ojos de la persona amada, sentir la caricia del viento en tu piel, degustar ese bocado de tarta de chocolate que te recuerda el helado que te comiste de pequeña, cuando todavía se te permitía tener churretes e incluso te hacían fotos;  esas que expresan el inmenso placer de libertad de la felicidad, al ser capaz de sentir la esencia del momento como algo único e irrepetible, porque cuando eres pequeño el pasado no existe puesto que empiezas a tener recuerdos a partir de los cuatro años y… el futuro ¿Qué es eso? Preferimos continuar maravillándonos con todo lo que el mundo pone ante nosotros viviendo, sintiendo, descubriendo o redescubriendo y experimentando con todo aquello que nos rodea y que nos sucede, así como por “casualidad.”

¡Ay! bendita “casualidad” que nos hace vivir justo aquello que necesitamos para aprender a caminar, a bailar, a danzar con la vida. Esa vida que decidimos vivir para reaprender aquello que nuestra alma ya conoce desde hace mucho tiempo atrás. Realmente quienes tenemos el privilegio habitar este universo llamado Tierra somos alumnos, pues todo aquello que nos sucede en el trascurso de este viaje tiene una única finalidad: APRENDER A AMAR.

Llegados a este punto, muchos reflexionamos y decimos: “yo amo a mi familia, a mi pareja a mi mascota…” pero… ¿me amo a mí? Es aquí cuando realmente todos nuestros sentidos entran en juego. En el silencio de nuestro lugar favorito mientras leemos algún libro que nos hace reflexionar, y ver cosas de nosotros mismos que no nos gustan o escuchamos nuestra voz interior diciéndonos: “te equivocaste al juzgar a tu hermano” no conoces toda su historia, por lo tanto, no puedes intentar hacer su camino sin ponerte sus zapatos. Por no hablar de esa canción que nos evoca recuerdos de nuestro primer amor, el mismo que nos rompió el corazón y al cual acusamos como mínimo de «no querernos.”

Ahora, pasado el tiempo, la vida te puso experiencias para que aprendas que amar es dar sin esperar, que las expectativas son las encargadas de crear ilusiones, que al no cumplirse te hacen sentir decepcionado/a,  que la única que dejaste de quererte fuiste tú mism@ quien  se ocupó de dar a los demás lo que olvidó para sí. Ah claro, que esperábamos que los demás fuesen adivinos y nos dieran lo que en un afán de generosidad dábamos, sin guardar nada ni una pizca para tu cuerpo, ese que te sostiene para tu alma, quien te da la fuerza para cada latido que produce tu corazón, para tu mente quien te ayuda a pensar y elegir la opción correcta. ¿Y aún te atreves a decir que dejaron de quererte? Hazme un favor, mejor dicho háztelo a ti mism@ ponte delante del espejo mírate y empieza a amarte como amas a los demás, comienza a comprenderte como lo haces con ese amigo/a, date la oportunidad de equivocarte, después de todo, no olvides que somos humanos y la mayoría seguimos aprendiendo por ensayo- error, hasta que no experimentas no vives. Por lo tanto, se valiente para experimentar, maduro para asumir errores y amate lo suficiente como para darte otra oportunidad. Sólo así serás dueño de tu vida y co-cread@r de tus sueños, son ellos quienes guiaron tus pasos hacia donde hoy te encuentras, ellos creyeron en ti ¿lo harás tú?

Reconocer la felicidad.

La felicidad es una emoción que se produce en una persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Básicamente es una sensación de plenitud, bienestar y satisfacción.

No podemos olvidar que la felicidad es subjetiva, esto quiere decir que un hecho, puede provocar reacciones totalmente diferentes en una persona u otra, así que para unos una determinada acción puede ser motivo de felicidad, y para otros no. Pero no podemos cometer el error de encasillar la felicidad en algo positivo o negativo, porque la felicidad, no tiene que ver con la tristeza o alegría. Más bien, estamos hablando de un estado de plenitud y satisfacción independientemente de un estado de ánimo.

Aristóteles decía que todos queremos obtener la felicidad, pero cuando tratamos de ponernos de acuerdo en como conseguirlo, empiezan las discrepancias. otros hablan de que cuando una persona se siente autorrealizada, es feliz.

puedes ser feliz siendo autosuficiente, valiéndote por tí mismo y no dependiendo de nadie. O para tí, la felicidad puede estár en el placer y la negación del sufrimiento.

Pero todo puede ser mucho más fácil, pregúntate. ¿Eres feliz siendo humano? ¿Qué te mueve a ser feliz?

Estamos demasiado empeñados en buscar este estado en situaciones o actos que nos hagan sentir bien, nos hagan sentir plenos, conseguir nuestro fin más elevado. Buscamos la felicidad en el placer, en el honor, en la riqueza, en la caridad… Pero no nos hemos dado cuenta de una cosa: La felicidad ya está en nosotros. La única forma de acceder a la verdadera felicidad es aceptar nuestro ser interior y permitirnos ser. En el momento en el que nos miremos al espejo, y en lugar de ver un rostro, nos veamos a nosotros mismos, sin máscaras, pieles o corazas, como realmente somos, en ese momento, estamos siendo felices. Porque la felicidad consiste simplemente en darnos cuenta de una vez, que somos lo que somos, y eso es lo más grande a lo que un ser puede aspirar.