Historia y curiosidades sobre el champú.

El Champú es un producto utilizado para limpiar el cabello eliminando la acumulación de sebo en la cabeza. La palabra proviene de la acepción inglesa Shampoo, que originalmente significaba masajear.

Este término fue introducido en Gran Bretaña por el indio Sake Dean Mahomed, quien en el año 1759 abrió unos baños de Shampoo en Brighton denominados Mahomed’s indian vapour baths, que traducido viene a significar baños indios de vapor de Mahomed, los cuales eran muy parecidos a los baños turcos, con la diferencia de que los clientes recibían un tratamiento de masaje terapéutico denominado Champi, y debido a su popularidad, Mahomed acabó siendo nombrado cirujano de champú para los reyes Jorge IV y Guillermo IV. En estos primeros tiempos los peluqueros ingleses hervían Jabón en agua añadiendo hierbas aromáticas para dar brillo al pelo, aunque el origen de este producto en muchos lugares se le atribuye al fabricante Kasey Hebert, quien vendió su primer champú con el nombre de Shaempoo en las calles de Londres.

El chamnpú busca aumentar las siguientes cualidades:

  • Fácil enjuague
  • Buen acabado después del lavado del cabello
  • Reducir la Irritación de la piel o los ojos
  • Evitar el daño del cabello
  • Baja Toxicidad
  • Buena Biodegradabilidad

En el mercado podemos encontrar diferentes tipos de champús, como los neutros o de uso diario, los cuales tienen menos cantidad de productos químicos agresivos como los de la familia de los sulfatos, y pueden usarse diariamente debido a su PH Neutro. Incluso tenemos champú específico para animales, esto es debido a que los mismos tienen menos capas de células en la piel que los humanos. A modo de ejemplo, la piel de los gatos tiene de dos a tres capas y la de los perros de tres a cinco, mientras que la de los humanos oscila entre 10 y 15, por esta razón no se debe usar champú de bebés para los animales.

El champú para animales puede contener insecticidas u otros productos para el mantenimiento de la piel para evitar parásitos como la pulga o sarna, y aunque muchos champúes para personas son apropiados para usarlos en animales, hay algunos que contienen ingredientes activos como el Zinc, el cual puede ser tóxico si es ingerido por los mismos. Como último apunte curioso podemos encontrar champúes sólidos los cuales se pueden frotar directamente sobre el cabello.